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Los seis mitos más escuchados

Sobre abdominales


Conseguir unos abdominales perfectos y definidos es uno de los retos que siempre se nos presentan a la hora de entrenar. Existen muchas modalidades para conseguir unos abdominales perfectos. Pero también existen muchos mitos entorno a este grupo muscular.

Debemos partir de la base de que todas las personas tenemos abdominales. Se trata de una pared muscular colocada en la parte media del cuerpo, es decir, en el tronco. Son estabilizadores, y encargados de que todos nuestros órganos se mantengan en su sitio. Su trabajo es complejo, ya que ellos se encargan de mantener nuestro cuerpo estable.

Sujetar de manera indirecta la columna junto a los músculos de la espalda, ayudarnos a conseguir una buena postura. Hacer que todos los órganos estén en su sitio… Son algunas de sus funciones. Pero también a los abdominales se les achacan otras funcionalidades o creencias a la hora de trabajarlos.

Es importante que antes de trabajar los abdominales, sepamos muy bien cómo funcionan y qué va a suceder cuándo los entrenamos. Dejar de lado los mitos y creencias, que en muchos casos creemos a pies juntillas, es importante si queremos seguir evolucionando en los entrenamientos y en la consecución de resultados.

Seguro que en alguna ocasión nos hemos topado con compañeros que entrenan sus abdominales hasta la extenuación sin pensar en lo que están haciendo ni por qué. Desde siempre se ha creído que el trabajo duro de abdominales es la mejor manera de tonificarlos y hacer que sean visibles. Por ello es hora de que nos detengamos en algunas creencias que no tienen ningún rigor ni base para creerlas.

Al igual que existen infinidad de ejercicios a la hora de trabajar los abdominales, es importante que tengamos en cuenta que también existen infinidad de creencias que cada uno de nosotros aplica en mayor o menor medida. Nosotros vamos a detenernos en algunos de ellos, y por ello es necesario que prestemos atención a cada uno de los casos que se nos ponen por delante.

Mito 1: Hacer abdominales acaba con la grasa. 

En primer lugar nos vamos a detener en un mito muy extendido y es el que piensa que haciendo abdominales acabaremos con la capa de grasa que se acumula en la barriga. Para empezar, como hemos dicho, todos tenemos músculos abdominales, la capa de grasa es algo que tiene más que ver con el resto de hábitos.

Es cierto que al trabajar la musculatura y desarrollarla más, el consumo de energía en reposo por parte del cuerpo aumentará. Pero esto no quiere decir que se convierta la grasa en músculo ni nada por el estilo. Para reducir los niveles de grasa acumulados en la zona abdominal, es necesario cambiar hábitos como la alimentación y la actividad.

Es muy importante que sepamos que el 80% de nuestra forma física está relacionada con la alimentación. De nada sirve matarnos a hacer abdominales si no cuidamos la dieta. Decantarnos por alimentos sanos y cargados de nutrientes, dejando de lado las calorías vacías, será algo importante y el primer paso para conseguir sacar a la luz los músculos abdominales.

Mito 2: Los abdominales solo saldrán a la luz si hacemos cardio.

Otra creencia muy ligada a lo que decíamos antes, es que solamente los abdominales saldrán a la luz así hacemos cardio. Es cierto que con el ejercicio cardiovascular conseguiremos una mayor quema calórica, pero no siempre la tonificación muscular será la más adecuada. Como siempre hemos dicho, nada en exceso es bueno del todo…

En este caso el ejercicio cardiovascular es muy útil para acelerar el proceso de quema de grasas, y con ello la pérdida de reservas en la zona abdominal. Pero no debe ser la única solución. No olvidemos que el cardio también puede acabar con parte de las fibras musculares, haciendo que los músculos no se muestren tan tonificados como debieran.

Por ello es bueno controlar, ante todo la alimentación para dotar al organismo de la energía necesaria. Además, es necesario combinar el ejercicio aeróbico con el entrenamiento de fuerza. De este modo lograremos la combinación perfecta para lograr unos abdominales de infarto.

Mito 3: El uso de fajas térmicas para conseguir unos mejores abdominales.

Otro mito que durante mucho tiempo se ha creído a pies juntillas es que el uso de fajas térmicas ayudará a aumentar la quema de grasa en la zona abdominal. El argumento que nos han vendido es que la combustión de grasa se tiene que hacer en una zona localizada y que para ello el uso de una faja es la mejor manera de lograrlo…

La faja reductora lo único que hace es aumentar la temperatura en la zona, ya que no deja transpirar adecuadamente. Esto hace que aumente la sudoración, pero nada más. La combustión de grasa es un proceso interno que el organismo realiza cuando necesitamos energía que no podemos obtener de la glucosa. 

Por esto, lo que conseguiremos con el uso de la faja, será un efecto sauna. Es decir, perderemos líquidos y toxinas a través del sudor. Como máximo conseguiremos una piel más brillante y con más tono, pero nada de quema de grasas adicional. La quema debe comenzar desde dentro cambiando los hábitos, como hemos comentado anteriormente.

Mito 4: Para conseguir unos buenos abdominales debemos realizar muchas repeticiones

Otro punto a tener en cuenta en lo que a mitos se refiere es el que dice que para lucir unos buenos abdominales debemos realizar muchas repeticiones, cuantas más mejor. Es cierto que debemos ejercitar los músculos abdominales, pero en este caso debe primar, como siempre, la calidad más que la cantidad.

Cuando hablamos de calidad estamos hablando de trabajar adecuadamente la pared abdominal. Hay que tener en cuenta que los movimientos que vamos a llevar a cabo deben ser muy concretos y concentrados en esta zona. Un error muy común al hacer abdominales es involucrar otras partes del tronco, que lo único que hacen es desviar la tensión a esta parte en detrimento de los músculos abdominales.

Por estos motivos es necesario que seamos muy conscientes a la hora de ejercitar los abdominales. Saber qué ejercicios vamos a llevar a cabo es fundamental, así como ejecutarlos adecuadamente. Para ello un consejo es concentrar al máximo en la pared abdominal, y evitar los recorridos que implican un amplio rango de movimientos, ya que el riesgo de interferir en otros músculos será mayor.

Mito 5: Si hacemos abdominales conseguiremos un vientre plano

Si hacemos abdominales conseguiremos un vientre plano. Esta afirmación la hemos escuchado muchas veces. Desde luego no tiene nada que ver con la realidad. No olvidemos que los músculos abdominales funcionan como todos los músculos del cuerpo. Es decir, si los estimulamos conseguiremos que se hipertrofien.

Esta hipertrofia muscular hará que los músculos que conforman el abdomen se proyecten ligeramente hacia afuera. Aumentará su volumen, su tono y su forma, pero nunca darán como resultado un vientre totalmente plano y hundido hacia adentro, que es lo que muchas veces nos quieren vender, y lo que muchas personas piensan que sucederá. 

Es cierto que unos músculos abdominales desarrollados son mucho más estéticos, pero hay personas que prefieren conseguir un vientre plano. Por ello existen diferentes formas de trabajarlos en función de lo que se quiera conseguir. Tenemos a nuestro alcance los abdominales hipopresivos e isométricos, que trabajan más la musculatura interna, la estabilidad, la tonificación y menos la hipertrofia.

Mito 6: Los músculos abdominales solo se trabajan con ejercicios abdominales

Otro mito que debemos tener en cuenta es el que piensa que los músculos abdominales solo se trabajan con ejercicios abdominales. Esto es solo eso, una creencia, ya que los músculos abdominales los podemos trabajar con otros muchos ejercicios y actividades que involucran otra parte del cuerpo, pero que ponen a trabajar los músculos abdominales.

Como hemos comentado antes, los abdominales son un punto de fuerza importante del cuerpo. Como estabilizadores que son, intervienen en infinidad de ejercicios a la hora de conseguir mantener la postura y evitar desviarnos. De este modo, aunque no estemos realizando ejercicios propios para los abdominales, propiamente dichos, estaremos ejercitando esta zona del cuerpo.

Lo que hacemos con los abdominales al trabajar otros grupos musculares, es básicamente, contraer esta parte, que actúa como un corsé natural de músculos. Esta contracción hace que los músculos abdominales se accionen y se ejerciten. Por ello no solo se trabajan con ejercicios propios para abdominales, si no que los ejercitaremos con otros ejercicios.

Por todos estos motivos es importante que recapacitemos en las creencias que hemos venido acumulando a lo largo del tiempo y nos demos cuenta de que no tienen ninguna base real. Lo que debemos tener presente es que los músculos abdominales se comportan como el resto de músculos, y que es muy importante su entrenamiento, el descanso y la dieta que vamos a llevar a cabo.

Si seguimos estos puntos, conseguiremos unos mejores resultados poco a poco. Es necesario que tengamos esto en mente, que lograr unos abdominales fuertes y tonificados no es cosa de poco tiempo. Debemos ser perseverantes y pacientes para llegar a nuestros objetivos. Es cierto que la genética juega un papel importante en cómo estarán nuestros abdominales, pero también los hábitos tienen mucho que decir, y por eso vamos adaptarnos de la mejor manera posible.

Fuente: Vitónica


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