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El Agua en Wall Street

¿Qué significa que el agua comience a cotizar?


El agua, el líquido vital para la vida en la Tierra, comenzó a cotizar en el mercado de futuros de materias primas de Wall Street debido a su escasez en base al índice Nasdaq Veles California Water, Index como NQH2O. Dicho indicador se basa en los precios de los futuros del agua en California que hoy cotizaba a unos 486,53 dólares por acre-pie, una medida de volumen utilizada normalmente en Estados Unidos equivalente a 1.233 metros cúbicos.

El índice está basado en los precios de las principales cuencas fluviales de California, donde la escasez del agua ha aumentado, este valor podrá ser usado como referente para el resto del mundo en los mercados del agua.

Por primera vez en la historia de Wall Street, el índice Nasdaq Veles California Water Index cotiza como un indicador de precios del agua en operaciones de futuros desde el pasado 7 de diciembre. Se trata, sin duda, de un hito histórico en un sector que habitualmente ha estado fuertemente intervenido por el Estado y donde han abundado las concesiones, monopolios y precios regulados, y, en el cual, las consideraciones de carácter social en muchos casos han impedido que el agua pueda comercializarse como una materia prima más.

Cabe destacar que este índice fue creado en 2018, y que la novedad reside en que ahora es posible firmar contratos de futuros de agua utilizándolo como referencia. Por otra parte, también es necesario señalar que su cotización no refleja la de todos los recursos hídricos del país sino solamente el precio medio del agua disponible para la venta en las cinco principales cuencas fluviales de California.

Es importante hacer estas aclaraciones, dado que en la prensa abundan los titulares alarmistas acerca de una supuesta amenaza sobre el agua que la población consume en su vida cotidiana, cuando en realidad este uso supone apenas el 10% del total. Según datos del Public Policy Institute of California (PPIC), los mayores usos del agua en el Golden State son en realidad la preservación del ecosistema y de las cuencas hidrográficas (50%) y la agricultura (40%).

Además, tanto el uso agrícola como el urbano están experimentando un aumento muy significativo de la eficiencia desde los 90. En el primer caso, este fenómeno se explica por la extensión de cultivos de mayor rentabilidad como uvas y nueces, lo que ha permitido aumentar la producción agraria, reduciendo a la vez el consumo de agua. En lo que respecta al uso urbano, la instalación de tecnologías más eficientes en los hogares y un menor uso del agua con finalidades ornamentales (riego de césped, fuentes públicas, etc.) también han permitido disminuir su consumo a pesar del aumento de la población.

Por tanto, ¿dónde está entonces el problema?

Lo que convierte a la cuestión del agua en California en un asunto tan complejo es que su principal dificultad no tiene carácter económico sino climático: el agua cada vez es más escasa.

A pesar de todos los esfuerzos de la población por reducir su consumo, estos avances siguen siendo insuficientes para compensar los efectos de la sequía que desde 2011 aqueja al primer estado por producto interior bruto (PIB) de Estados Unidos. Por este motivo precisamente se han puesto en marcha iniciativas como la cotización de este recurso en los mercados de futuros, la cual para numerosos analistas podría contribuir a darle un uso más responsable y proteger a los consumidores de la escasez.

Como es natural, al tratarse de contratos de futuros, las operaciones no llevan implícita una entrega inmediata del bien subyacente hasta que se ejecuta la operación, pero sí permiten que la transacción se realice a un precio pactado de antemano. En otras palabras, esto significa que dos personas pueden llegar a un acuerdo para que dentro de un año, el vendedor entregue al comprador el derecho de uso de una cantidad de agua determinada, a un precio en dólares por acre-pie que acuerden en el momento de la firma del contrato.

En realidad, no se trata de nada nuevo para los agricultores, pues ya están acostumbrados a operar en mercados de materias primas, donde los contratos de futuros se negocian con frecuencia. Podemos verlo, hoy en día, en productos tan básicos para el consumo como el trigo o el maíz. Si bien existe una cierta polémica al respecto, lo cierto es que son muchos los agricultores que recurren a los futuros, porque les permiten asegurar la venta de sus productos a un precio determinado, sin correr el riesgo de que en el momento de la cosecha pueda haber sobreproducción y se vean obligados a vender por debajo de sus costos.

Fuente: Milenio2020 / Economipedia


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