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¿Sientes que tu cabeza va a estallar por el ruido de tus pensamientos?

Entonces necesitas meditar


La mente no descansa. Los pensamientos afloran casi sin darnos cuenta, muchas veces de forma automática y a veces no somos conscientes de todo lo que podemos llegar a pensar en un día. Se estima que el cerebro humano puede generar en torno a 60.000 pensamientos diarios. Sin embargo esta no es una cifra que haya sido consensuada por la comunidad científica, pues la actividad mental no resulta algo sencillo de calcular. Lo que sí cuenta con la aprobación de los expertos, especialmente del ámbito de la psicología, es que un alto porcentaje de esos pensamientos son repetitivos y que esa repetición no solo se da en el mismo día, sino que se puede producir durante varios días o incluso a lo largo de toda la vida.

Y si además nos encontramos en un contexto complicado como el que vivimos en la actualidad a consecuencia del Covid-19 es probable que la ecuación se complique. La pandemia ha disparado los niveles de ansiedad, estrés, incertidumbre, miedo y angustia, pero también ha despertado el interés por las prácticas como la meditación, una actividad que ayuda a minimizar las tensiones generadas por esas aflicciones y reporta calma, según explica la psicóloga y experta en «mindfulness», Belén Colomina. «Con solo unos minutos al día de práctica muchos han descubierto que pueden empezar a tomar más distancia de las preocupaciones. Es una forma de cuidar sus pensamientos y emociones, una forma de cuidar su salud mental», revela.

Según los datos de un estudio reciente de la app de meditación Petit Bambou y la firma de investigación de mercados YouGov, la meditación se percibe como una actividad beneficiosa para reducir el estrés (71% de los encuestados) y manejar las emociones (62%).

Precisamente la reducción de los niveles de estrés y ansiedad (disminuyendo el ritmo cardíaco), la mejora de la regulación emocional (aumentando la reflexión y aceptación) y la mejora de la atención y concentración (reportando una sensación de calma y bienetar) son algunos de los beneficios más destacados que aporta la meditación, según apunta Belén Colomina.

Estos beneficios pueden apreciarse desde la primera sesión, según afirma la experta, si bien aclara que cuanto más regular y prolongada en el tiempo sea la práctica mayor será la consolidación de esos beneficios a largo plazo. «Contamos con estudios científicos que demuestran grandes beneficios con ocho semanas de práctica», destaca.

A la hora de saber cuándo es el mejor momento para iniciarse en la práctica de la meditación la experta invita a observarse y analizar cómo nos sentimos. «Si sientes que tu cabeza va a estallar por la velocidad y el volumen de tus pensamientos o si te sientes ausente, navegando cada día en piloto automático, sin duda este es el mejor momento para ponerse a meditar», revela.

Lo más difícil de la práctica de meditación es adquirir el hábito y encontrar el momento adecuado para hacerlo. Por eso para lograr dedicar ese rato de nuestra vida a esta actividad y no perdernos en las excusas la psicóloga aconseja programar el tiempo y el lugar para ello. «Mantener un mismo horario para practicar meditación facilitará la adquisición y el mantenimiento de ese hábito», comenta. En este sentido, uno de los mejores horarios es, en su opinión, la primera hora de la mañana, es decir, tomarnos un momento antes de iniciar la actividad diaria para practicar meditación.

En cuanto al lugar, lo ideal es tener preparado un espacio físico en el que resulte posible crear un espacio sereno que incluya aquellos elementos que para cada persona puedan significar «cuidado», «armonía» o «serenidad». Desde el cojín de meditación hasta decoración con flores, inciensos o aromas. También es importante que este rincón o este lugar estén situados en una zona tranquila de la casa para alejarlo lo máximo posible del movimiento o los ruidos cotidianos que se producen en el hogar.

Falsos mitos sobre lo que es o no es meditar

«Soy incapaz de meditar porque solo con pensarlo me pongo nerviosa», «eso de poner la mente en blanco es imposible», «con la cantidad de cosas que tengo en la cabeza cómo quieren que no piense», «eso es como rezar o algo así, ¿no?»... Estas son algunas de las frases que podemos escuchar cuando preguntamos a alguien que nunca ha meditado si le gustaría probarlo. La cuestión es que, tal como explica Belén Colomina, aún existen ideas equivocadas o falsos mitos en torno a lo que es o no es meditar.

Una de las más extendidas es eso de que para meditar «hay que poner la mente en blanco». Así, tal como aclara la experta, la meditación no es ni poner la mente en blanco ni evadirse para evitar la experiencia. «Meditar es entrenar y cultivar la mente en torno a diferentes estados», explica. Por eso no se trata de evitar la experiencia sino de entrenar la aceptación «no reactiva» y ser consciente de ella «sin engancharse».

Tampoco se trata de una práctica estrictamente espiritual pues se trata de entrenar la mente para encontrar un equilibrio interno. De hecho, la meditación se usa en diferentes religiones, pero también en el caso de personas y movimientos laicos, como argumenta Colomina.

Fuente: ABC Bienestar


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