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La hinchazón abdominal después de comer

se da por la alteración en la microbiota


Dolores de cabeza, hinchazón después de comer, alergias, gases, dermatitis atópica, esos kilos de más de los que es imposible deshacerse... Quizás te suenen algunos de estos problemas pero, ¿sabías que todos ellos pueden estar relacionados con un desequilibrio de la microbiota?

Los descubrimientos sobre la microbiota constituyen una de las mayores revoluciones de la historia de la ciencia y la medicina. Los microorganismos están en todas partes: en nuestro intestino, en nuestra boca, en nuestra piel… y son los responsables de cómo nos sienta la comida, cómo luce nuestro cutis e incluso cómo funciona nuestra memoria.

Después de ver a muchos pacientes desesperados por problemas que no sabían cómo resolver y cuya causa desconocían, la doctora Sari Arponen, con más de veinte años de experiencia clínica en la sanidad pública española, comenzó a indagar en uno de los aspectos que menos se ha tenido en cuenta en la salud humana. Desde entonces, ha dedicado su carrera al estudio de la microbiota y su impacto en el cuerpo humano. Ahora, en este libro, comparte todos sus hallazgos en este campo con un lenguaje sencillo, de forma que cualquiera pueda entenderlos.

Todos sus conocimientos los ha plasmado en “¡Es la microbiota, idiota!”, un libro en el que aprenderemos cómo podemos sentar las bases para equilibrarla, qué hábitos podemos incorporar en nuestro día a día para alcanzar un mayor nivel de bienestar y qué puede hacer por nosotros la microbioterapia.

La doctora lleva muchos años de investigación sobre la microbiota, se le preguntó ¿qué le ha llevado a escribir un libro sobre ello?

Tuve la necesidad tras mucho estudio y practicarlo en mis consultas. La microbiota es algo importante y todavía es un desconocido entre profesionales. Comencé a dar charlas y a introducirlo en mis clases porque es un tema muy interesante del que hace falta saber y poner en conocimiento.

El libro está escrito para todas las personas sin conocimiento en esta área y para que les pueda ser útil. Lo cierto es que es un tema del que se habla muy poco y, puesto que todos tenemos microbiota, doy las herramientas prácticas para no complicarnos y entender lo que nos ocurre.

Para aquellos que no sepan lo que es, ¿de qué hablamos cuando hablamos de microbiota y qué funciones tiene?

La microbiota es un conjunto de microorganismos que forman parte de nuestro cuerpo. No todos los microorganismos con malos, sino que hay muchos buenos, y todos son necesarios para la salud.

En cuanto a las funciones de la microbiota, todo depende de la parte del cuerpo de la que hablemos, aunque las funciones que son del intestino son las más importantes, como digerir alimentos. Algunas sustancias no podríamos aprovecharlas sin la microbiota. Por ejemplo, por muchos licopenos que tenga un alimento, nunca los aprovecharemos si nuestra microbiota no está saludable, y así sucede con muchas sustancias.

Además, la microbiota intestinal fabrica muchos metabolitos, que son sustancias que viajan por todo el organismo con funciones para el corazón, los músculos, el cerebro... Se trata de neurotransmisores que actúan en el sistema nervioso y su funcionamiento depende de las funciones de la microbiota. Se encargan, entre otras cosas, de modular nuestras defensas, favorecer un sistema inmune bueno si no está en desequilibrio que puede dar alergia o no estar protegidos frente a infecciones.

Muchas veces sufrimos de hinchazón y los psicólogos lo asocian en innumerables ocasiones con ansiedad. ¿Tú dirías que la microbiota trata de decirnos algo en esos momentos?

Me alegra que los psicólogos tengan esa solución, pero no siempre es ansiedad, aunque la propia hinchazón es lo que provoca esa ansiedad. La hinchazón después de comer que llega incluso a doler normalmente es muy frecuente que se dé por la alteración en la microbiota e intestino delgado. Cuando surge esa hinchazón es porque la microbiota está alterada y muy probablemente se deba a la intolerancia de alimentos, como ocurre con la lactosa, entre otros.

El problema reside en que las intolerancias y sus causas no son siempre conocidas y parece que la solución está en dejar de ingerir el alimento, lo que hace que muchas personas tengan infinitas restricciones alimentarias. Hay que mirarlo todo minuciosamente para poder solucionarlo. Aunque se diagnostique el sibo (crecimiento excesivo del número de bacterias que pueblan el intestino delgado) y se dé un antibiótico, no es suficiente porque hay que buscar causas más profundas como alteraciones en el procesamiento de los alimentos, y lo ideal es ir a un profesional experto en estos problemas. Hace mucha falta difundir estos conocimientos.

Se puede decir, entonces, que ¿la microbiota está en contacto con el cerebro?

Se trata de un mecanismo bidireccional del intestino al cerebro que se hace por vías nerviosas como el nervio vago, que manda información al cerebro y viceversa. El intestino y su microbiota modulan el funcionamiento del cerebro y cualquier trastorno intestinal alterará la función cerebral y viceversa. El Parkinson hay mucho estreñimiento. Lo que es difícil es saber qué fue primero, porque cuando llega un paciente a consulta no sabemos si primero fue el cerebro o el intestino.

Conocemos la microbiota que está en nuestro intestino, pero tú en tu libro hablas también de la microbiota oral. ¿Cuál es esta?

La microbiota oral no es conocida pero en los últimos años se sabe un poco más de ella. No demasiada gente es consciente de la importancia de la microbiota oral cuando realmente se trata del comienzo en los procesos de digestión. Como esté la microbiota de la boca dirá mucho de cómo se encuentra la intestinal. Si esta, está mal, lo llevaremos al intestino. Por ejemplo, una caries es una alteración de la microbiota oral, al igual que lo es un parto prematuro, problemas oncológicos... Las bacterias que ahí se hayan asentado hacen que un cáncer sea más o menos agresivo o que se sufra de artritis reumatoide, entre otras cosas. Muchos no son conscientes de la importancia de la boca y ese cuidado se olvida un poco, por lo que el único que puede determinar si se está teniendo una buena higiene es el dentista, experto en periodoncia.

¿Cuáles dirías que son los alimentos que no protegen la microbiota?

Sin duda, los azúcares y los productos ultraprocesados, que contienen de todo lo que daña la microbiota en formato de fructosa líquida. Una grasa animal o vegetal que son verdaderamente inflamatorias y peligrosas. Algunos divulgadores de la salud dicen que no pasa nada con los aditivos químicos y es verdad que para nuestras células no dan problemas como edulcorantes sin calorías o sacarina pero que pueden dañar nuestra microbiota. Hay que procurar tomar comida real y más producto fresco.

Fuente: ABC Bienestar


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