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Continúa el misterio de los canales de Vesta

El segundo asteroide más grande del sistema solar


Vesta, una gran roca de 573 km de diámetro, es una auténtica reliquia de los orígenes del Sistema Solar que orbita en el cinturón de asteroides entre los planetas Marte y Júpiter. Fue visitada por la nave espacial Dawn de la NASA en 2011 y 2012, un sobrevuelo en el que la sonda estudió una de las características más llamativas del asteroide, lo que parecen dos enormes canales que han desconcertado a los científicos desde hace mucho tiempo. Un nuevo estudio publicado en la revista Icarus arroja luz sobre su origen, sin acabar de resolver del todo el misterio.

Como la Tierra, Vesta está compuesta de roca en su corteza y manto, y tiene un núcleo de hierro. Por eso y por su tamaño se le considera un planetesimal, un bloque de construcción a partir del cual se forma un planeta. «Vesta también estaba en camino de convertirse en un planeta similar a la Tierra, pero la formación de planetas se detuvo pronto en la historia de nuestro sistema solar», señala Christian Klimczak, profesor en el departamento de geología del Franklin College of Arts and Sciences. «Por lo tanto, estudiar Vesta nos ayuda a comprender los primeros días de nuestro vecindario planetario y cómo se formó nuestro propio planeta», subraya.

Vesta fue golpeado por otros dos enormes asteroides que dejaron cráteres de impacto tan grandes que cubren la mayor parte del hemisferio sur del asteroide. Se cree que estos impactos han expulsado material rocoso al espacio. Algunas de estas rocas llegaron a la Tierra como meteoritos, por lo que los científicos ahora tienen muestras de rocas reales de Vesta para estudiar su geoquímica.



«Las propiedades de las rocas están influenciadas por las condiciones ambientales como las tensiones circundantes y la presencia de agua», señala Jupiter Cheng, del departamento de geografía y coautor del estudio. «Dado que Vesta es mucho más pequeño que la Tierra, o incluso la Luna, tiene una gravedad más débil y la roca se deformaría de manera diferente cerca de la superficie de lo que vemos en la Tierra», añade.

Según Cheng, una gran pregunta es qué provocó la formación de estos grandes canales. Las dos depresiones son concéntricas alrededor de las dos cuencas de impacto masivo, Rheasilvia y Veneneia, respectivamente, y se considera que están formadas simultáneamente por los eventos de impacto, aunque esta relación nunca había sido probada.

«Nuestro trabajo utilizó métodos de conteo de cráteres para explorar la edad relativa de las cuencas y depresiones», afirma Cheng. El conteo de cráteres es un método común para estimar la edad de la superficie de un planeta, un método basado en la suposición de que cuando una parte de la superficie planetaria es nueva, entonces no tiene cráteres de impacto. Los cráteres de impacto se acumulan después de eso a una velocidad que se supone conocida.


«En consecuencia, contar el número de cráteres de varios tamaños en un área determinada nos permite determinar cuánto tiempo se han acumulado y, en consecuencia, cuánto tiempo hace que se formó la superficie», dice. «Nuestro resultado muestra que las depresiones y cuencas tienen un número similar de cráteres de varios tamaños, lo que indica que comparten una edad similar. Sin embargo, las incertidumbres asociadas con el recuento de cráteres permiten que los depresiones se hayan formado mucho después de los impactos».

El origen de las depresiones ha sido durante mucho tiempo un punto de conjetura dentro de la comunidad científica. Klimczak espera que su nueva evidencia geológica pueda promover una teoría más duradera sobre los valles en Vesta.

«La hipótesis principal sugiere que estas depresiones son valles delimitados por fallas con una escarpa distintiva a cada lado que juntos marcan la caída (deslizamiento) de un bloque de roca. Sin embargo, la roca también puede agrietarse y formar depresiones, un origen que no se había considerado antes», explica Cheng, quien está investigando el origen de las depresiones como parte de su disertación en UGA.

«Nuestros cálculos también muestran que la gravedad de Vesta no es suficiente para inducir tensiones circundantes favorables para que el deslizamiento ocurra a poca profundidad, en cambio, la física muestra que las rocas pueden romperse». Por lo tanto, «la formación de estas depresiones debe implicar la apertura de grietas, lo cual es inconsistente con la principal hipótesis de la comunidad científica. Tomado en conjunto, el proyecto general proporciona alternativas al origen y la historia geológica de Vesta previamente propuestos, resultados que también son importantes para comprender accidentes geográficos similares en otros cuerpos planetarios pequeños en otras partes del sistema solar».

Fuente:

https://www.abc.es/ciencia/abci-continua-misterio-canales-vesta-202109070124_noticia.html

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