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Musaka griega

Receta ligera y deliciosa


Hay platos que tienen la capacidad de calentar el estómago y reconfortar el alma al mismo tiempo. Uno de ellos es la tradicional musaka griega, un pastel de carne y sofrito con berenjena, papa, bechamel y queso que podríamos decir que tiene poderes mágicos. Es la máxima expresión del “comfort food”, como dirían los anglosajones.

Quienes conocen esta receta saben que es deliciosa, pero su versión tradicional ligera, lo que se dice ligera, no es. Pero siempre podemos darle una vuelta a los ingredientes y la forma de elaboración para limitar los daños en forma de grasa que tiene toda buena musaka griega.

Ingredientes:

2 berenjenas

400 g de carne de ternera picada (molida)

1 cebolla

1 zanahoria

3 tomates

100 ml de vino tinto

100 ml de caldo de carne

Tomillo seco

Sal

Pimienta negra molida

200 ml de salsa bechamel

Queso parmesano rallado.

Preparación:

Laminamos las berenjenas, colocamos sobre una bandeja cubierta con papel absorbente y sazonamos con generosidad. Dejamos reposar 30 minutos para que suelten sus jugos amargos. Secamos con papel absorbente, freímos en una sartén con un poco de aceite y reservamos. Mientras tanto picamos finamente la cebolla y la zanahoria. Calentamos un poco de aceite en una sartén y cocinamos durante 10 minutos a fuego suave.

Picamos los tomates, los agregamos y cocinamos el conjunto hasta que no quede nada de líquido y hayamos obtenido un buen sofrito. Freímos ligeramente la carne picada en una olla y le añadimos el sofrito. Incorporamos también el vino, subimos el fuego y dejamos que se evapore el alcohol.

Añadimos entonces el caldo y el tomillo. Cocinamos a fuego medio hasta que no quede rastro de líquido. En una fuente apta para horno colocamos la mitad de la berenjena y cubrimos con la mitad de la mezcla de carne y verduras. Repetimos la capa de berenjena y la de carne y cubrimos con la salsa bechamel. Por último espolvoreamos con el parmesano y cocemos en el horno, a 160 ºC con calor arriba y abajo, durante 20 minutos. A continuación encendemos el grill y gratinamos hasta que la superficie esté dorada. Dejamos reposar unos minutos antes de servir.

Las grasas de la carne se pueden reducir sustituyendo la carne de ternera por pollo, pavo o una mezcla de ambos. También eligiendo una pieza magra de ternera y pidiendo a nuestro carnicero de cabecera que la pique para la ocasión.

Por otro lado, prescindir de la capa de papa resta una buena cantidad de calorías. Es un ingrediente presente en la receta tradicional, pero que muchas recetas clásicas no incluyen. Así que fuera preocupaciones, no estamos profanando la receta con ello.

La salsa bechamel se puede hacer muy clarita, con poca mantequilla y harina, y usando leche desnatada. No obstante existe un reemplazo estupendo que consiste en mezclar un yogur natural y un huevo. Hay que escurrir el yogur sobre un colador de malla fina durante un mínimo de dos horas para que suelte el suero, así que conviene organizarse con tiempo.

Esta capa de “falsa bechamel” adquiere un precioso color dorado en el horno gracias al huevo. Es por ello que tampoco es necesario espolvorear la musaka con queso parmesano. Y con ello va otro puñado de calorías y grasas que nos evitamos.

El mayor ahorro de grasa lo tenemos si cocinamos la berenjena en el mínimo aceite posible, ya sea en una parrilla al fuego o en el horno. Solo hay que pincelar cada rodaja de berenjena con un poco de aceite de oliva virgen extra por ambas caras y cocinar a fuego suave hasta que esté tierna.

Fuente: Carmen Tía Alia / Directo al Paladar


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