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Pan integral de avena y espelta

Receta saludable


El confinamiento que estamos viviendo desde hace ya tantos meses ha animado a mucha gente a lanzarse a preparar su propio pan. Esto ha provocado que la levadura de panadería se agote rápidamente, pero por suerte podemos conseguir una hogaza exprés con levadura en polvo de la llamada química, el impulsor para bizcochos.

Este pan integral realmente no es una masa fermentada, lógicamente, pero entra en la categoría de masas rápidas que además son ideales para novatos y urgencias de última hora. Recién hecho mantiene una corteza crujiente; pasadas las horas podemos tostarlo un poco si queremos recuperar una mejor textura, aunque sigue estando rico.

Cuenta con ingredientes muy saludables como la harina de avena integral es un alimento básico que aporta una mezcla saludable de carbohidratos, grasas y proteínas además de las vitaminas B6, B1, E, y de calcio y hierro. La harina y los copos se consumen normalmente en el desayuno y pueden combinarse con todo tipo de frutas. Unas 380 calorías por cada 100 gramos. En el desayuno la ración sería de unos 30 gramos, es decir unas 114 calorías. Estas calorías, que no son muchas, se van a gastar sin duda a lo largo del día, por lo que no podemos afirmar que la avena engorde.

Asimismo, la harina de espelta integral es de muy poca fuerza, pero se puede usar para hacer un pan con un aspecto, sabor y olor espectaculares. La fibra de la espelta es sobre todo fibra soluble. Ésta retrasa la absorción de los hidratos de carbono, por lo que resulta beneficiosa para todas las personas, pero sobre todo para los diabéticos. También, y gracias a su alto contenido en fibra, es ideal contra el estreñimiento y en dietas de adelgazamiento.

Ingredientes:

Harina de avena integral 200 g

Harina de espelta integral 150 g

Levadura química (impulsor) (2 cucharaditas) 8 g

Sal (1/2 cucharadita) 2 g

Leche 300 ml

Yogur natural (o más leche) 50 g

Copos de avena para decorar




Preparación:

Comenzamos precalentando el horno a 220ºC y preparar una bandeja con papel de hornear o una lámina de silicona antiadherente.

Mezclar en un recipiente las harinas con la sal y la levadura química (impulsor en polvo). Formar un pequeño hueco y echar la leche y el yogur. Mezclar todo bien hasta tener una masa homogénea, sin rastros secos, muy húmeda.

Marcar una pequeña cruz en la parte superior con un cuchillo y espolvorear con copos de avena, si se desea, presionándolos un poco con suavidad. También se pueden añadir semillas, o una mezcla de ambos.

Hornear a media altura durante 10 minutos, bajar la temperatura a 200ºC y continuar el horneado hasta completar unos 35-40 minutos, vigilando que no se queme demasiado. Debería sonar hueco en la base al retirarlo. Dejar enfriar sobre una rejilla.

Es un pan perfecto para hacer tostadas con todo tipo de rellenos, también para acompañar comidas “de mojar”, como guisos de legumbres, sopas o salsas. Como hemos comentado al principio, está mucho más rico recién horneado -y admite comerse aún un poco tibio-, pero al día siguiente lo mejor es pasar las rebanadas por la tostadora o la plancha. Además se puede cortar la hogaza entera y congelar el pan individualmente en porciones.

Fuente: Liliana Fuchs

carabobo.net

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