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¿Qué sucede en tu cerebro cuando tejes?

Es una actividad beneficiosa tanto para nuestra salud física como mental


Muchas mujeres y hombres al tener cierta edad aprenden a tejer para estar ocupadas, ¿Pero qué beneficios genera tal actividad? Es importante dar a conocer que tejer es una acción que puedes practicar en cualquier sitio, de forma cómoda  y es beneficioso tanto para nuestra salud física como mental porque ayuda a disminuir la frecuencia cardíaca, la tensión muscular y la presión arterial.

En consecuencia, nuestro sistema nervioso solo puede procesar cierta cantidad de información a la vez, ejemplo de ello es cuando te hablan dos personas a la vez y se dificulta captar al mismo tiempo la información.  El centro de recompensas en tu cerebro libera un neurotransmisor llamado dopamina cuando haces algo agradable. Los científicos creen que la dopamina originalmente estaba diseñada para hacernos repetir actividades que ayudarían a la sobrevivencia de la especie, como comer y tener sexo. Con el tiempo, hemos evolucionado de tal manera que el cerebro también libera dopamina mientras pintamos vidrio o decoramos un pastel.

Tomando en cuenta, que la dopamina en sí es nuestro antidepresivo natural y es una molécula que produce nuestro cuerpo de forma natural. Se localiza en el Sistema Nervioso Autónomo (SNA). Se trata de un mensajero químico, es decir, un neurotransmisor. Los neurotransmisores son los encargados de propagar las señales nerviosas entre las neuronas, conectadas entre sí.

Resaltando, que sus principales funciones son el placer (en especial si este es anticipatorio), la motivación (el “querer hacer”), la coordinación de movimientos, la toma de decisiones, el aprendizaje, entre otros. En el siguiente apartado profundizaremos en estas y otras más.



Es por ello, que al  tejer supone un complejo proceso neurológico, no es una simple repetición de movimientos con las manos. Cuando estamos tejiendo ponemos en funcionamiento el área motora del cerebro, la sensitiva, la visual, la auditiva y la del lenguaje. Y da tranquilidad al cuerpo y al cerebro.  Durante la práctica, nuestras manos y brazos están en continuo movimiento, palpamos la textura de los ovillos, disfrutamos con los colores que usamos, escuchamos las indicaciones del que nos enseña si estamos aprendiendo y a su vez las podemos transmitir a otros. Además, ponemos en acción la parte del cerebro encargada de planificar e imaginar.

Sin duda, con la repetición de puntos se consigue lo que se llama “respuesta de relajación”, es decir, que al repetir los puntos una y otra vez se produce un efecto de relajación en nuestro organismo similar al conseguido con la práctica del yoga. Tejer puede ser esa balsa de aceite que necesitas para conseguir la calma, convirtiéndose en tu gran aliado para evadirte de los problemas cotidianos ya que te involucras tanto en la actividad, que terminas aislándote de los problemas. Es una actividad que estimula a tu cerebro, ayudándote a relajarte y a disminuir el estrés.



Evidentemente, que te ayudará a mejorar el ánimo y la alegría, ya que facilita el buen humor. Conseguirás reducir las hormonas del estrés y al mismo tiempo aumentar los neurotransmisores de la felicidad, como la serotonina. La cual se usa para transmitir mensajes entre las células nerviosas, se piensa que se activa para contraer músculos lisos y contribuye al bienestar y la felicidad, entre otras cosas. Como precursor de la melatonina, ayuda a regular los ciclos de sueño-vigilia del cuerpo y el reloj interno.

Por consiguiente, tejer favorece la capacidad de concentración, por lo que puede ser una auténtica terapia para aquellos que sufren de déficit de atención. Ayuda a sentirse bien con uno mismo y a aumentar la autoestima, ya que con nuestras propias manos estamos creando una prenda. Afianza la confianza en uno mismo y nos ayuda a esforzarnos y a cultivar la paciencia.

No dudes en disfrutar de esta actividad,  no importa la edad y pon tu creatividad a volar. Ya que nos enseña a luchar por alcanzar nuestros objetivos y no desanimarnos aunque fracasemos en el primer intento. Porque cuando estás aprendiendo a tejer puede que tengas que deshacer la labor y volver a empezar de cero. Una experiencia que podrás aplicar a tu vida. Tejer fomenta la comunicación entre generaciones, ya que son nuestros mayores los mejores expertos y los que conocen los trucos de esa actividad. Escuchar sus consejos es esencial para mejorar y aprender.

“Vive y disfruta la experiencia de tejer”.

 

Hermilys Fontanive

Hermilys Fontanive

Licenciada en Comunicación Social, mención Publicidad y Relaciones Públicas. Locutora. Asesor(a) en Investigación. Presidente de la Fundación Deportiva y Educativa Somos Más para la Formación y Capacitación (Fundesforca) en Venezuela.

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