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Diciembre: sinónimo de fiestas y gaitas

El Saladillo, barrio típico de Maracaibo


El Saladillo, es el nombre de un sitio tradicional moderno de Maracaibo situado en el casco histórico de la ciudad, en la calle 93 de Av. Padilla con la Av. 14, cerca de la llamada Plaza de los cachos. En los años 70 destruyeron gran parte de este barrio con el fin de crear y ampliar las vías de transportes, pero aun así, aún se conservan varias edificaciones históricas, especialmente en los alrededores de la calle Carabobo la cual fue declarada zona de valor histórico de la nación y patrimonio histórico artístico y cultural de la ciudad de Maracaibo.

Tomando en cuenta, que es el centro turístico más llamativo de la ciudad de Maracaibo, el Saladillo es recordado por sus casas antiguas, pintorescas con altos ventanales y puertas, zaguanes, gárgolas y sus tan conocidos techos de teja roja. El Saladillo nació como caserío a fines del siglo XVII, cuando el piadoso capitán Juan de Andrade decidió fabricar una ermita para consagrarla al culto de San Juan de Dios, y que la muy reducida comunidad comenzó a expandirse a mediados del siglo XVIII, después de que una mujer del pueblo hizo el hallazgo de una tablita milagrosa a orillas del Lago, para que el nombre de Maracaibo quedase vinculado para siempre al de la Chiquinquirá.

Cabe destacar, que para 1812, año dramático para la naciente República, pero de gracia y gloria para los maracaiberos, comenzó a celebrarse la fiesta de La Chinita. La larga tradición se cierra cuando en 1942, al término de un excitante esfuerzo colectivo, se efectúa el acto grandioso de coronación y se le otorga a La Chinita su condición de símbolo religioso del pueblo.

Además, para la estabilidad y crecimiento de El Saladillo como barrio, ocurrió otro hecho determinante, la construcción del Hospital Chiquinquirá, conocido por el pueblo marabino como "El Hospitalito". La gente pobre ya no siguió muriéndose por ausencia de servicios médicos, ni dando a la luz las parturientas debajo de una mata de cují. Los pobladores del barrio se sintieron más seguros y ya nadie pensó en emigrar en las zonas áridas del norte, ni en cruzar la laguna en busca de mejores condiciones de vida.

En tal sentido, al hablar de la popular barriada de El Saladillo, no solo recordamos sus pintorescas casas antiguas, con altos ventanales y puertas, zaguanes, gárgolas y sus tan conocidos techos de teja roja, sino también a los famosos nombres de los sectores y tiendas o bodegas, letras de inspiración para algunos gaiteros, entre ellos: Fuego Vivo, Las Quince Letras, Puerto Arturo, La Caramelera, Los Biombos, La Mala Ley, entre otros.

Es importante señalar, que William Hernández, un amante de la gaita poseía en el lugar dos casas contiguas que fungían una de abasto y otra de venta de víveres y en 1977 decidió transformarlas en un lugar de reunión para los amantes de la gaita. A través de los programas radiales se fue corriendo la voz que en el lugar se presentaban gratis  dentro del local grupos gaiteros y en poco tiempo el mismo pasó a ser lugar obligado para quienes buscaban distracción y escuchar gaitas.

Por ende, se convirtió tradicional después de la procesión asistir al lugar y los grandes eventos de navidad y fin de año hicieron que se cerrara la calle y colocara una tarima para recibir el nuevo año al ritmo de la música tradicional zuliana. Su nombre original es el pozón pero la gente comenzó agregándole, por su ubicación, del Saladillo y así se conoce ahora. Es de visita obligada para turistas y locales que también disfrutan de bebidas y excelentes comidas con atención de primera. En el 2003 Gran Coquivacoa le dedicó una gaita en la voz de Neguito Borjas titulada “El pozón”. Por allí han pasado y pasan los mejores grupos gaiteros y orquestas de la región que hacen del mismo un lugar de encuentro y reencuentro constante.

Indudablemente, al mencionar la gaita en Maracaibo, este hermoso y típico lugar es costumbre entre los habitantes y turistas, hablar del saladillo es recrear la historia y dar brillo a cada cantar zuliano, dentro y fuera de sus horizontes. “Diciembre es tradición”. 



Hermilys Fontanive

Hermilys Fontanive

Licenciada en Comunicación Social, mención Publicidad y Relaciones Públicas. Locutora. Asesor(a) en Investigación. Presidente de la Fundación Deportiva y Educativa Somos Más para la Formación y Capacitación (Fundesforca) en Venezuela.

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